
Sin retorno ni lluvia,
sin elementos dóciles,
miles de personas hambrientas miran multitud de escombros,
atrás quedó una forma de vida,
un Sistema que se montó sobre el hombre,
para destruirlo,
quitarle su esencia humana,
convertirlo en una máquina hambrienta
de posición,
lujo,
descaro,
vanidad,
la mujer fue prostituida,
un día,
dos días,
un año,
mil años,
sus dioses de arcilla se convirtieron en becerros de oro,
de ojos llameantes,
la humanidad corre por desiertos desolados,
es el filo de la navaja,
matar para vivir,
el agua existe pero contaminada por radiación,
el niño es arrancado prematuramente de los brazos de su madre.
La época del no tiempo llegó,
Un ambiente sofocante de luz ultravioleta,
se proyecta sobre la tierra,
la atmósfera del planeta se niega a ser placenta viva,
el calor sale como de un horno crematorio,
que destruye a destiempo vísceras y cuerpos,
arremolinados en las calles,
miles de ellos son arrastrados por máquinas para ser sepultados por horas,
mucho antes que los perros y gentes hambrientas los saquen de sus sepulcros,
para ser devorados sin compasión ni moral,
detrás quedó la ética y esa palabra compasión,
el hombre lucha para vivir,
la tierra se niega a dar frutos,
diez años han pasado desde que acontecieron los primeros síntomas,
cambios profundos en la atmósfera,
las grandes ciudades han desaparecido,
una a una fueron muriendo,
quedan sólo cadáveres de ciudades,
la humanidad se separó en dos tipos de seres,
los ocultos en ciudades subterráneas y los seres expuestos a la luz,
pero ellos están muertos.